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Bienestar integral

Haz cosas que te hagan feliz: disfruta más tu vida

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En este artículo
  1. ¿En qué momento disfrutar se volvió un lujo?
  2. Haz algo que te guste, aunque no tenga ningún propósito
  3. Tu compañía también puede ser un gran plan
  4. No conviertas la felicidad en otra tarea pendiente
  5. El bienestar también vive en las cosas pequeñas
  6. ¿Y si hoy haces algo solo porque sí?

Haz más cosas que te hagan feliz (aunque no sirvan para nada)

Porque cuidarte también es disfrutar de la vida.

¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo simplemente porque se te antojó?

Sin pensar si era productivo, saludable, necesario o si podías aprovechar ese tiempo para adelantar alguno de tus 47 pendientes.

Porque, seamos sinceros, a veces llevamos una agenda tan ocupada que hasta para descansar sentimos que necesitamos pedir una cita.

Y si por fin tenemos un rato libre, aparece esa vocecita:

«Ya que no estás haciendo nada, podrías aprovechar para…»

¡No, gracias! Hoy no estamos disponibles para esa reunión. 😂

¿En qué momento disfrutar se volvió un lujo?

Entre el trabajo, la casa, la familia, los compromisos y las responsabilidades, es fácil acostumbrarnos a dejar lo que nos gusta para después.

Después de terminar el trabajo.

Después de ordenar la casa.

Después de resolver los pendientes.

Después de que todo esté en su lugar.

¡Después, después y después!

Y resulta que siempre aparece algo nuevo por hacer.

Claro que hay responsabilidades que atender. Pero también vale la pena preguntarnos: ¿por qué aquello que nos hace disfrutar tiene que ser siempre lo último en la lista?

No necesitamos esperar a las próximas vacaciones ni a que la vida esté perfectamente organizada para pasarla bien.

A veces basta con regalarle unos minutos a algo que nos gusta.

Haz algo que te guste, aunque no tenga ningún propósito

Escucha esa canción que te encanta y cántala como si estuvieras dando un concierto.

¿Que no tienes buena voz? ¡Mejor! Así nadie te pedirá una segunda función. 🎤

Baila mientras cocinas.

Compra flores simplemente porque te gustan.

Prepara tu bebida favorita y disfrútala sin hacer otras cinco cosas al mismo tiempo.

Sal a caminar sin convertir cada paso en una competencia.

Retoma ese pasatiempo que dejaste olvidado.

O siéntate a mirar las nubes, aunque tu única conclusión sea que una parece una papa gigante.

No todo lo que hacemos tiene que servir para algo más.

Hay actividades cuyo valor está precisamente en lo agradable que resulta hacerlas.

Y eso es suficiente.

Tu compañía también puede ser un gran plan

¿Cuántas veces esperamos a que alguien más tenga tiempo para hacer algo que nos gustaría?

Ir por un café, visitar un lugar bonito, caminar por un parque, conocer una librería o probar ese restaurante que nos llama la atención.

Pero ¿y si un día decides invitarte tú?

Sí, ¡tú contigo!

Sin coordinar horarios, sin discutir dónde comer y sin esperar a esa persona que lleva seis meses diciendo: «¡Sí, hay que organizarlo!».

Disfrutar tu propia compañía no significa dejar de disfrutar a los demás.

Significa que también puedes pasar momentos agradables contigo.

Quizá descubras que te encanta desayunar tranquilamente, caminar sin prisa, escuchar música o simplemente sentarte en silencio.

Y si eres de quienes necesitan conversar, ¡también puedes salir a convivir!

No hay una sola forma correcta de disfrutar.

Lo importante es reconocer qué te gusta a ti.

No conviertas la felicidad en otra tarea pendiente

Aquí viene algo importante.

No queremos que después de leer este artículo agregues a tu agenda:

☐ Ser feliz de 4:00 a 4:30 p. m.

☐ Disfrutar de mi compañía.

☐ Reír mínimo tres veces.

☐ Dejar evidencia fotográfica de que estoy viviendo plenamente.

¡Por favor, no! 😂

La idea no es presionarnos para estar felices todo el tiempo.

Todos tenemos días cansados, difíciles, aburridos o de esos en los que lo único que queremos es llegar a casa y quitarnos los zapatos.

Y está bien.

Disfrutar la vida no significa sonreír las 24 horas ni fingir entusiasmo cuando no lo sentimos.

Significa también abrir espacio para lo agradable, sin exigirnos que cada momento sea extraordinario.

El bienestar también vive en las cosas pequeñas

Cuando hablamos de bienestar, pensamos en alimentación, descanso, movimiento y hábitos saludables.

Y sí, todo eso importa.

Pero nuestra vida no está hecha solamente de rutinas.

También está hecha de conversaciones, canciones, aromas, comidas compartidas, momentos de risa, descansos inesperados y pequeños gustos personales.

Podemos cuidar nuestros hábitos y, al mismo tiempo, disfrutar de un domingo sin grandes planes.

Podemos preparar una comida nutritiva y convertir la cocina en pista de baile.

Podemos salir a caminar para movernos y terminar disfrutando más de las flores que del recorrido.

El bienestar no tiene por qué sentirse como una lista interminable de cosas que debemos hacer correctamente.

También puede tener sabor, música, curiosidad, diversión y espontaneidad.

Cómo armar una rutina de bienestar o Qué es el bienestar integral

¿Y si hoy haces algo solo porque sí?

No hace falta que sea extraordinario, costoso ni complicado.

Piensa en algo pequeño que te encanta y que hace tiempo no haces.

Tal vez llamar a alguien con quien siempre terminas riéndote.

Preparar aquella receta que te recuerda a tu infancia.

Volver a escuchar un disco completo.

Salir a disfrutar un atardecer.

O darte el lujo de no hacer absolutamente nada durante un rato.

Sin culpa. Sin prisa. Sin tener que justificarlo.

Porque cuidar de ti también puede ser darte permiso de disfrutar.

Y si alguien pregunta qué estás haciendo, puedes responder con toda tranquilidad:

«Nada productivo. ¡Y me está quedando espectacular!» 😁

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